El negocio deja la foto en una carpeta. El sistema la mira, escribe el texto y la publica en la red del local. Nadie tiene que acordarse de postear.
Lo que se repite todos los días queda corriendo solo. En el ejemplo, el tiempo que se libera es del orden del 5%.
Esa persona queda para una tarea nueva: atender, vender o revisar otra cosa del negocio.
En esta misma línea entran los programas: una app a medida para dejar la planilla, un chatbot para las consultas que se repiten, o una tarea que hoy alguien hace igual cada día.